¿Sabías que una de las cosas que más echamos de menos cuando dormimos fuera de casa es la almohada? Algunos hoteles incluso incluyen el servicio de “carta de almohadas” para satisfacer a sus clientes.

Desgraciadamente la almohada es una gran olvidada del mundo del descanso, es así. Cuando no dormimos bien o nos levantamos con dolor de cabeza, difícilmente buscamos explicación en el estado de la almohada. Otro día hablaremos de las bases…

¿Si tanto extrañamos la almohada cuando dormimos fuera de casa, por qué nos olvidamos de ella con tanta facilidad? Aquí van unas pistas para descubrir si nuestra almohada nos está pidiendo a gritos un cambio:

¿Cuándo cambiar la almohada?

Piensa en jubilarla si…

  • notas que tu almohada ha dejado de ser cómoda. Si tu nuca no encuentra postura y han pasado más de dos años, como en las parejas: no es por ti, es por ella. La vida útil aproximada de una almohada es de 2 años. Los materiales que la componen se deterioran con el tiempo y el uso, perdiendo poco a poco su efectividad.  Cuando cambiamos la postura de dormir, es normal que no estemos igual de cómodos que antes. La postura es esencial para saber el nivel adecuado de firmeza, y no sólo eso, dependiendo del tipo de relleno de la almohada, la sensación envolvente será completamente diferente.
  • aparecen manchas en tu almohada. ¿Usas habitualmente aceites para el cabello o para la piel? Probablemente sea algo superficial de la funda de la cama, pero ten en cuenta que se pueden impregnar por contacto y llegar a los tejidos propios de la almohada. Esto provocaría la alteración de los materiales y haría que la almohada no aportase el confort necesario para un buen descanso. Si notas manchas, asegúrate de la profundidad y causa de las mismas.
  • … amaneces con irritaciones, alergias o sudoración en la zona que está en contacto con la almohada. Hacer responsable a la almohada, no es algo que deduzcamos rápido. Casi siempre echamos la culpa a la alimentación, pero no olvidemos que pasamos una media de 8 horas en contacto con un mismo material. Puedes comprobarlo fácilmente, cambia varias noches de almohada para ver si la irritación o los sudores cesan.

¡Consejo!

Hay personas que piensan que no pueden usar plumón por tener alguna alergia, pero muchos tipos de plumón han sido tratados específicamente para eliminar alérgenos comunes. Aun así, si sigues preocupado, elige una con relleno sintético, ya que son hipo-alergénicos o utiliza una funda de almohada con tratamiento antialérgico.

  • ha perdido su forma. Es el relleno el que ayuda a mantener la consistencia de la almohada. Debido al uso y al tiempo es normal que notemos como poco a poco la almohada va perdiendo su firmeza. Un truco para saber si tenemos que cambiar nuestra almohada es doblarla por la mitad: si no vuelve a su estado normal rápidamente o, si se mantiene doblada, es síntoma de que se ha desgastado. Lo ideal es que, una vez doblada, recupere su posición inicial de forma progresiva.

Cambiar la almohada es algo que se debe hacer, ¿le ha llegado la hora a la tuya? Mira todas los tipos de almohada y opciones que hay en el mercado.

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