¿A qué temperatura puede descansar bien un bebé? Muchas veces, conseguir fijar la temperatura idónea para que el peque descanse y tenga un sueño reparador, trae de cabeza a sus padres. Hoy hablamos de la temperatura ideal para la habitación de tu bebé.

 

Preparar la habitación, cuidar la decoración al detalle y, a la vez, conseguir el máximo confort. Estos son algunos de los factores que influyen cuando llega a la familia un nuevo miembro. Y es que hacer que el bebé esté lo más cómodo y a gusto posible en su nuevo hogar, es lo primordial para los padres. Uno de los condicionantes para que esto se dé son los grados centígrados a los que se mantiene el espacio. Veamos qué datos importantes debes conocer en cuanto a la temperatura de la habitación de tu bebé.

 

¿Cuál es la temperatura corporal de un bebé?

 

En primer lugar, ten en cuenta que la temperatura corporal de los pequeños es variable. Ésta puede oscilar entre los 36-37ºC, cambiando, además, a lo largo del día. Durante los distintos periodos de digestión de la comida, así como por la tarde, suele ser más elevada.

 

¿Cómo influye la temperatura de la habitación en el bebé?

 

Para el correcto descanso de un bebé o un niño pequeño, se debe tener en consideración la temperatura ambiente de su habitación.

Para que no pase ni frío ni calor, la temperatura más adecuada de la habitación de un recién nacido es de 22 a 24ºC.

Por la noche, sin embargo, puede llegar a descender hasta los 18-20ºC. En este caso, la temperatura corporal del bebé se mantiene gracias a los complementos de descanso de abrigo. Ya sea en forma de colchas, sábanas o pijama, preferiblemente de tejidos 100% naturales. Además, es conveniente que el equipo de descanso del niño permita su transpirabilidad. De esta manera, conseguirás que su sueño no se vea perturbado ni por calor o frío.

 

¿Qué es importante evitar a la hora de aclimatar la habitación de tu bebé?

 

Los pediatras insisten en que la temperatura de la habitación de tu bebé es un factor fundamental para que descanse bien. Para lograrlo, aconsejan:

 

  • Evitar las corrientes cruzadas de aire
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
  • Evitar el ambiente seco. Procura que siempre haya algo de humedad en la habitación de tu bebé, ya que esto impide que se seque la mucosa de sus vías respiratorias y dificulte así su respiración. Los niveles óptimos de humedad oscilan entre el 40% y el 60%. Valores que también son adecuados para el dormitorio de personas adultas.

 

Ahora que ya sabes un poco más acerca del cuidado de la temperatura de la habitación de tu bebé, no dudes en ponerlo en práctica. Consigue que tanto él como vosotros durmáis y descanséis de la mejor manera posible.

 

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